Ana Rosenfeld defendía a Juan Darthés, en su caso contra Calu Rivero, cuando el actor aún no había sido denunciado públicamente por Thelma Fardin, pero se sabía que estaba a punto. En esos días de versiones, la abogada presentó la renuncia y un colega la denunció por considerar que ella estaba violando el secreto profesional y por dejar a su cliente en banda. La Justicia falló y, recientemente, se supo que no podrá ejercer por un año.
Según dijo ayer, al momento de dar un paso al costado priorizó sus “principios éticos como mujer y mi profesión como abogada” y alegó que se alejó porque “se había quebrado una relación de confianza”.
“Un cliente tiene que sentirse cómodo con su abogado y viceversa. Opté por ser mujer y priorizar mis convicciones. Soy madre y les doy una educación muy importante a mis hijas”, admitió Rosenfeld que dijo “soy y seguiré siendo abogada”.
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